Qué es Necromunda: guía para principiantes y cómo empezar

Cómo funcionan sus bandas y campañas, qué necesitas para jugar y cómo empezar en la infracolmena

Jesús de Codex Community·30 oct 2026
Banda de Necromunda en la infracolmena, lista para una partida de escaramuzas
Cada banda lucha por recursos, poder y territorio en la infracolmena de Necromunda.

¡Hola gente!

Imagina una banda formada por gente con armas de procedencia dudosa, implantes poco recomendables y una capacidad bastante limitada para resolver sus problemas hablando. Ahora métela en una ciudad industrial gigantesca, dale unos cuantos créditos y dile que necesita conquistar territorio para sobrevivir.

Bienvenido a Necromunda.

Necromunda es un juego de escaramuzas ambientado en un planeta del universo de Warhammer 40,000. Cada jugador controla una banda que lucha por recursos, poder y territorio entre los túneles de la infracolmena o los peligrosos páramos que rodean las ciudades. Su escala es pequeña, pero el espacio que deja para crear historias es enorme.

Porque aquí no solo importa lo que ocurre durante una partida. También importa quién vuelve, qué heridas arrastra, cuánto dinero has conseguido y si puedes permitirte comprarle algo mejor al combatiente que lleva tres encuentros intentando hacer funcionar la misma pistola.

Vamos a ver qué es Necromunda, cómo funcionan sus campañas y qué necesitas realmente para empezar. Sin comprar media infracolmena antes de saber si tu banda sabe subir una escalera.

Si quieres comparar bandas, pedir feedback sobre tu lista o encontrar campaña, en Codex Community hay tutoriales y gente del hobby en español.

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EN 30 SEGUNDOS: qué es Necromunda

EN 30 SEGUNDOS: qué es Necromunda

Necromunda es un juego de miniaturas centrado en bandas de combatientes individuales. Cada miembro tiene sus propias características, armas y función dentro del grupo.

Puedes jugar enfrentamientos independientes, pero su gran atractivo está en las campañas: una sucesión de partidas durante las que tu banda gana experiencia, consigue recursos, desarrolla a sus miembros y arrastra las consecuencias de sus decisiones.

Para empezar necesitas una banda legal, las reglas correspondientes, dados, medidores, marcadores y una mesa con terreno. La edición de 2026, presentada como Necromunda: Skirmish, reúne reglas revisadas y una nueva caja básica.

La mejor forma de entrar no es aprender todos los suplementos. Es elegir una banda, preparar una primera partida y descubrir cuánto puedes llegar a preocuparte por un pandillero de plástico.

Dónde ocurre Necromunda: un planeta donde sobrevivir ya tiene mérito

Necromunda es tanto el nombre del juego como el del planeta donde se desarrolla. Su paisaje está marcado por gigantescas ciudades colmena, complejos industriales y extensiones de terreno castigado por la contaminación.

Las Casas controlan buena parte de la industria y la vida del planeta. Sus intereses llegan hasta las bandas que se disputan los niveles inferiores, donde el poder se mide en contactos, recursos y capacidad para defender lo que has conseguido.

La infracolmena es ese lugar donde las estructuras abandonadas, las fábricas y los asentamientos improvisados terminan formando un mundo propio. Aquí, controlar un acceso, una instalación o una ruta puede ser muchísimo más importante que entender las grandes guerras de la galaxia.

Eso le da a Necromunda una escala narrativa muy cercana. Tu banda no necesita salvar a la humanidad. Bastante tiene con mantener su territorio y conseguir que sus miembros vuelvan con todas las piezas que traían al salir.

Mesa de Necromunda con tablero, miniaturas, dados y reglamento preparados para jugar
Para empezar hace falta una banda, las reglas y el material de juego, no una infracolmena completa.

Cómo se juega una partida de Necromunda

Una partida comienza con un escenario que determina el despliegue y los objetivos. No todo se reduce a eliminar a la banda rival: el contexto del enfrentamiento y el territorio en disputa pueden cambiar lo que necesitas hacer.

Los combatientes actúan individualmente. Sus características, equipo y posición determinan qué pueden conseguir al moverse, disparar o entrar en combate. También debes prestar atención a su estado: un luchador herido o expuesto no representa la misma amenaza que uno protegido y preparado para actuar.

La gracia está en coordinar esas piezas. Un combatiente puede apoyar el avance de otro, mantener a un enemigo bajo presión o colocarse donde obligue al rival a cambiar de ruta. No hace falta que todos lleven el arma más espectacular de la caja.

En la edición de 2026 se han revisado elementos del combate, los perfiles y la generación de escenarios. Conviene aprender directamente con esas reglas si tu grupo utiliza la edición actual, en lugar de mezclar explicaciones de distintas etapas.

Cómo funcionan las campañas de Necromunda

Una campaña enlaza varias partidas y permite que la banda evolucione. Lo ocurrido en la mesa deja consecuencias: hay combatientes que necesitan recuperarse, otros que mejoran y recursos que puedes invertir en el siguiente enfrentamiento.

La edición actual distingue actividades al terminar las batallas y al cerrar los ciclos de campaña. Entre ellas están recuperarse, entrenar, trabajar territorios o visitar el mercado. El procedimiento concreto debe seguir el reglamento y el formato elegido por el grupo.

Lo interesante es la decisión que aparece detrás de todo eso. ¿Compras equipo nuevo o desarrollas a quienes ya tienes? ¿Refuerzas tu punto débil o mejoras todavía más a tu mejor combatiente? ¿Arriesgas a alguien importante por un objetivo que quizá no necesitas?

No existe una respuesta correcta para todas las situaciones. Una campaña cambia, y tu banda debería cambiar con ella.

Por qué las miniaturas terminan teniendo nombre

La continuidad es lo que hace especial a una campaña.

Imagina que tu combatiente más básico sobrevive a una situación absurda, consigue una mejora y empieza a ser útil. De repente ya no lo identificas como «el de la escopeta». Tiene nombre, una historia y un puesto bastante importante en tus decisiones.

También ocurre lo contrario. El campeón en el que habías invertido tantas esperanzas puede encadenar una jornada horrible y obligarte a replantear la banda.

Ese tipo de situaciones convierte el resultado en algo más que victoria o derrota. Puedes perder el escenario y salir hablando de una jugada memorable. Puedes ganar y quedarte pensando si el coste ha sido demasiado alto.

Ahí está buena parte del encanto: no recordarás únicamente cuántas partidas ganaste, sino lo que le ocurrió a tu gente durante la campaña.

El Arbitrator y los acuerdos del grupo

Cuando una campaña reúne a varias personas, conviene contar con alguien que coordine el calendario, aclare dudas y mantenga unos criterios comunes. En Necromunda encontrarás esta figura bajo el nombre de Arbitrator.

Su intervención depende del formato. Puede ayudar a dirigir la campaña y, en determinadas experiencias narrativas, controlar amenazas o fuerzas del escenario. No es necesario que todas las partidas funcionen de la misma manera.

Mi consejo sería acordar antes de empezar qué material utilizáis, cuánto durará la campaña y cómo resolveréis las situaciones discutibles. Es mucho más fácil hablar de expectativas cuando nadie acaba de perder a su mejor combatiente.

Una campaña funciona mejor cuando todos buscan una experiencia compatible. No hace falta jugar sin intención de ganar, pero sí entender que la historia del grupo importa tanto como la hoja de resultados.

Qué bandas puedes elegir en Necromunda

Las seis grandes Casas son el punto de partida más reconocible: Goliath, Escher, Orlock, Van Saar, Cawdor y Delaque. Además, existen otras bandas y grupos que permiten explorar zonas y estilos diferentes del planeta.

Para una primera elección, yo empezaría mirando las miniaturas de esas Casas y leyendo cómo se plantea cada banda. No hace falta tomar la decisión únicamente por una clasificación de potencia.

Goliath representa muy bien la fantasía de fuerza bruta y resistencia. Escher tiene una identidad ligada a los químicos, los venenos y sus especialistas. Orlock conecta con la industria, los convoyes y los combatientes acostumbrados a proteger rutas con métodos bastante contundentes.

El resto de Casas amplía todavía más las posibilidades. Lo importante es revisar sus opciones actuales y decidir qué grupo te apetece llevar durante una campaña, no elegir el que alguien asegura que gana con menos esfuerzo.

Qué banda elegir para empezar

La primera pregunta debería ser muy sencilla: ¿cuál quieres pintar?

Vas a dedicar tiempo a montar a sus miembros, distinguir su equipo y seguir su evolución. Una banda que te entusiasma visualmente da motivos para continuar cuando todavía estás aprendiendo las reglas.

Después revisa cómo se construye. Fíjate en sus combatientes básicos, sus especialistas y las herramientas con las que resuelve problemas. No necesitas dominar todos los enfrentamientos posibles; basta con entender qué intenta hacer tu banda y qué limitaciones debes tener presentes.

También pediría consejo al grupo con el que vas a jugar. No para que elijan por ti, sino para que te ayuden a preparar una lista inicial razonable y evitar compras que no vas a aprovechar.

Lo ideal es comenzar con una banda que puedas manejar y después ampliarla a medida que descubras qué te gusta hacer sobre la mesa.

Qué necesitas para empezar a jugar

Para una primera partida necesitas la banda, las reglas y el material de juego. Eso incluye dados, medidores, marcadores, las plantillas necesarias y terreno adecuado para el escenario.

La caja básica de Necromunda: Skirmish de 2026 incluye ocho Escher y ocho Goliath, un tablero, terreno, el reglamento completo y accesorios. Es una ruta directa cuando empiezan dos personas y ambas quieren esas bandas.

También puedes comprar el reglamento por separado y añadir el libro de tu facción. Gangs of the Underhive reúne las seis Casas principales y otras bandas de la infracolmena; Gangs of the Outlands cubre distintas facciones de fuera de ese núcleo.

Antes de comprar, comprueba qué tiene ya tu grupo. No necesitas duplicar una mesa completa, y tampoco comprar dos bandas si solo quieres jugar una.

Banda de Necromunda entre pasarelas, tuberías y estructuras industriales de la infracolmena
La infracolmena convierte cada pasarela, acceso y posición elevada en parte de la lucha por sobrevivir.

Tres formas sensatas de empezar Necromunda

La primera es compartir la caja básica. Tiene sentido cuando dos personas empiezan desde cero y las bandas incluidas les interesan de verdad. No la elegiría solo por traer muchas cosas si ninguna de las facciones te llama la atención.

La segunda es preparar una banda y compartir reglamento, terreno y accesorios con alguien que ya juega. Así puedes centrar la compra en tus miniaturas y descubrir el sistema sin montar toda la infraestructura a la vez.

La tercera es entrar en una campaña o pedir una demostración en un club. Personalmente, intentaría esta opción antes de hacer una compra grande. Ver una partida y hablar con el grupo puede aclararte más que una tarde entera comparando cajas. Si no sabes por dónde buscar, nuestra guía sobre cómo encontrar un club de wargames en tu ciudad te ayuda a dar ese primer paso sin sentir que tienes que presentarte sabiendo todas las reglas.

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Prepara la lista antes de pegar las armas

Montar una banda de Necromunda merece un poco de planificación. Los combatientes y su equipo consumen recursos, así que la combinación que resulta más espectacular en la matriz no siempre es la que necesitas para comenzar.

Prepara primero una lista. Después comprueba qué miniatura representará a cada miembro y cómo identificarás su equipo. Esto facilita la lectura de la partida y evita descubrir demasiado tarde que te falta una opción importante.

Las armas grandes llaman mucho la atención, pero también necesitas personas capaces de avanzar, apoyar y cumplir el objetivo. Gastarlo todo en un par de figuras puede dejarte sin margen para el resto.

Yo haría pruebas de montaje antes de cerrar las uniones. Y, si todavía estás cogiendo confianza con las herramientas, repasaría cómo montar miniaturas sin dejar marcas. Una decisión tomada antes del pegamento cuesta bastante menos que corregirla después.

La escenografía de Necromunda no es decoración

Una mesa industrial tiene que servir para jugar, no únicamente para fotografiarla. Necesitas accesos, posiciones protegidas y espacio para colocar las miniaturas sin que cada movimiento termine en una operación de rescate.

Para empezar, elegiría una distribución fácil de interpretar. Unas pocas estructuras claras, cobertura suficiente y rutas comprensibles ayudan más que una montaña de plataformas cuyo funcionamiento nadie tiene claro.

Después puedes añadir detalles y altura. Lo importante es comprobar que las peanas caben, que los combatientes pueden recorrer la mesa y que el escenario no convierte un único punto en una posición dominante imposible de abordar.

También pensaría dónde vas a guardar todo antes de construirlo. Nuestra guía para guardar y transportar escenografía sin romperla ni ocupar media casa viene especialmente bien cuando empiezas a fabricar estructuras que, inexplicablemente, ya no caben donde pensabas.

Banda de Necromunda con combatientes equipados de forma diferente y preparados para una campaña
Una banda reconocible y bien organizada facilita seguir el equipo y la evolución de cada combatiente.

Qué libros necesitas y qué puede esperar

Para empezar, céntrate en el reglamento de la edición que utiliza tu grupo y en las reglas de tu banda. Los suplementos pueden ampliar opciones, pero no tienes que comprarlos todos antes de probar el juego.

Los Underhive Journals incorporan contenido específico de determinadas Casas. Por ejemplo, el de Goliath añade variantes, equipo y posibilidades de campaña, y requiere el libro correspondiente de bandas para utilizar sus reglas.

También conviene consultar las FAQs y erratas oficiales. Una guía antigua puede seguir siendo interesante para inspirarte, pero no debería mezclarse con reglas actuales sin comprobar qué ha cambiado.

Antes de ampliar la biblioteca, juega. Si después de varias partidas quieres explorar una variante concreta, tendrás una razón para buscar ese suplemento. Comprar por una necesidad real suele funcionar mejor que comprar para no sentir que te falta algo.

Cómo pintar tu primera banda sin atascarte

Una banda pequeña permite dar personalidad a cada combatiente, pero eso no significa que todos tengan que convertirse en piezas de exposición.

Empezaría con un esquema común: un color principal, otro secundario, una receta de metal y unas peanas que unan al grupo. Después introduciría variaciones en chaquetas, armas, pieles o accesorios para que cada miembro sea fácil de reconocer.

También reservaría los detalles más llamativos para los personajes importantes. No hace falta pintar a todos exactamente igual, pero sí conseguir que parezcan parte de la misma banda.

Para el acabado industrial, nuestra guía de weathering con óxido, suciedad y desconchones puede darte ideas. Yo empezaría con desgaste localizado, no cubriendo cada superficie de marrón hasta que desaparezca el trabajo anterior. La infracolmena es sucia, pero todavía queremos distinguir dónde termina el abrigo y empieza el arma.

Un plan de cuatro semanas para empezar Necromunda

Durante la primera semana, elegiría la banda y confirmaría con quién voy a jugar. También revisaría qué reglas utiliza el grupo y qué material puedo compartir.

En la segunda prepararía una lista inicial, montaría los combatientes y pintaría una miniatura de prueba. El objetivo sería dejar preparado un grupo reconocible, no terminar cada detalle antes de tocar los dados.

La tercera semana la dedicaría a una partida de aprendizaje. Un escenario sencillo y tiempo para consultar dudas permiten entender mejor el juego que intentar incorporar todo el contenido de campaña de golpe.

En la cuarta repetiría la partida o comenzaría una campaña corta. Esta vez prestaría atención a qué decisiones tomé, qué equipo eché en falta y cómo quiero desarrollar la banda. Es un plan orientativo, no una fecha límite impuesta por el Administratum.

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Errores habituales al empezar Necromunda

El primer error es montar todo antes de leer la lista. Las opciones de armas importan y merece la pena comprobarlas con calma.

El segundo es acumular libros antes de jugar. Aprende el núcleo de la experiencia y amplía cuando sepas qué te interesa.

El tercero es preparar una mesa espectacular pero incómoda. Si no caben las peanas o no se entiende cómo atravesar una estructura, toca ajustar.

El cuarto es entrar en una campaña sin acordar expectativas. Hablad sobre el material permitido, el calendario y el enfoque que os apetece.

Y el último es interpretar cualquier desastre como una razón para abandonar. Una campaña puede tener momentos crueles. La idea es que esos momentos generen historias, no que alguien deje de disfrutar. Cuando ocurra lo segundo, habladlo.

Preguntas frecuentes

Conclusión: empieza con una banda y deja que aparezcan las historias

Necromunda tiene un atractivo muy concreto: convierte una colección pequeña de miniaturas en un grupo al que quieres seguir viendo avanzar.

No necesitas empezar con todas las opciones, una mesa gigantesca y una campaña de seis meses. Puedes preparar una banda, jugar un escenario sencillo y aprender desde ahí.

Mi recomendación es elegir miniaturas que te entusiasmen, hablar con las personas con las que jugarás y dejar espacio para que la banda evolucione. Parte de la diversión está precisamente en no saber cómo terminará.

En Codex Community puedes enseñar tus combatientes, compartir el avance de la pintura y contar esas partidas que explican por qué el miembro más discreto de tu banda acaba teniendo la mejor historia.

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Jesús

Jesús // Codex Community

Responsable de la estrategia y ejecución de marketing en Codex, incluyendo gestión de redes sociales, creación de campañas digitales, análisis de métricas y posicionamiento de marca. Mi trabajo se centra en impulsar la visibilidad, generar engagement y apoyar el crecimiento del negocio a través de soluciones creativas y orientadas a resultados.

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