Mordheim: qué es, dónde conseguirlo hoy y cómo empezar con Black Death City
Dónde encontrar sus reglas y miniaturas, cómo empezar una campaña y qué ofrece Black Death City

¡Hola gente!
Hay juegos que dejan de venderse y desaparecen poco a poco de la conversación. Y después está Mordheim, que sigue apareciendo cada vez que alguien enseña una banda de fantasía con linternas, armas oxidadas y demasiadas bolsas colgando del cinturón.
Preguntas por campañas narrativas y alguien menciona Mordheim. Construyes una casa medio derruida y alguien menciona Mordheim. Encuentras una miniatura con aspecto de no haber dormido bajo techo en tres semanas y, de repente, ya tienes una banda en marcha.
El juego original fue publicado por Games Workshop en 1999. Está ambientado en una ciudad imperial destruida, dentro del Viejo Mundo de Warhammer, donde pequeñas bandas se disputan fragmentos de piedra bruja. Ese material vale lo suficiente como para que mucha gente decida ignorar que la ciudad es un sitio horrible para estar vivo.
Su gran atractivo no está únicamente en combatir entre ruinas. Está en ver cómo una banda cambia durante la campaña y en las historias que aparecen cuando tus planes se cruzan con los dados.
La pregunta es cómo empezar hoy sin perseguir una caja de hace décadas. Vamos a verlo, incluyendo dónde encontrar recursos, qué miniaturas puedes utilizar y qué propone Black Death City para quienes también tienen curiosidad por una nueva ciudad poco recomendable.
EN 30 SEGUNDOS: qué es Mordheim
EN 30 SEGUNDOS: qué es Mordheim
Mordheim es un juego de escaramuzas de fantasía donde cada jugador dirige una pequeña banda. Las partidas se desarrollan entre ruinas, edificios y calles, y pueden conectarse mediante una campaña.
Durante esa campaña, los combatientes ganan experiencia, consiguen equipo y sufren consecuencias. La exploración y la gestión posterior al enfrentamiento tienen un peso importante.
Para empezar no necesitas una colección completa de miniaturas originales. Necesitas unas reglas acordadas con tu grupo, una banda reconocible, dados, medidores y terreno.
Broheim y The New Mordheimer son recursos comunitarios útiles para localizar y consultar el material. Black Death City es otra propuesta distinta: un juego independiente en desarrollo, no una nueva edición oficial de Mordheim.
La Ciudad de los Condenados y la búsqueda de piedra bruja
Mordheim reúne prácticamente todo lo necesario para que una expedición salga mal: ruinas, fanáticos, criaturas peligrosas y un recurso por el que merece la pena arriesgarse.
La ciudad devastada atrae a bandas con intereses diferentes. Algunas buscan riqueza; otras persiguen sus propios objetivos religiosos, mágicos o militares. Lo que comparten es la necesidad de entrar, conseguir algo valioso y salir antes de que otra banda decida quedarse con todo.
Ese planteamiento mantiene la historia a una escala muy cercana. No necesitas conocer cada reino del Viejo Mundo. Basta con entender quién forma tu banda, por qué está allí y qué espera encontrar.
La ambientación también deja muchísimo espacio para el modelismo. Una mochila, una cuerda o una antorcha pueden contar algo del personaje. No son simplemente guerreros esperando una batalla: parecen personas que han preparado una expedición. Quizá no una expedición inteligente, pero una expedición al fin y al cabo.
Cómo se juega una partida de Mordheim
Cada jugador prepara una banda y utiliza un escenario que establece cómo empieza el enfrentamiento y qué condiciones permiten ganarlo.
Las reglas separan el movimiento, el disparo y el combate, y las características y el equipo de cada guerrero determinan qué puede hacer. El entorno urbano añade importancia a las posiciones y a las rutas entre edificios.
No todos los escenarios persiguen el mismo objetivo. El enfrentamiento básico de Skirmish, por ejemplo, termina cuando una banda falla su chequeo de retirada. Otros escenarios cambian la situación y las prioridades.
Durante las primeras partidas, lo más útil es escoger un escenario sencillo y aprender su secuencia completa. No intentaría incorporar todos los suplementos mientras todavía estás descubriendo cómo resolver un combate.
También ayuda aceptar que estás aprendiendo un reglamento de otra época. Algunas interacciones requieren consulta y hay decisiones que hoy podrían presentarse de otra manera. Eso no impide disfrutarlo, pero conviene entrar sabiendo qué clase de experiencia estás buscando.
Las campañas: donde tu banda empieza a tener historia
Cuando termina una partida, Mordheim todavía no ha terminado contigo.
La campaña incorpora una secuencia para comprobar heridas, repartir experiencia, explorar, obtener ingresos y adquirir equipo. Esto hace que el siguiente enfrentamiento no comience exactamente desde el mismo punto.
Un héroe puede mejorar. Otro puede arrastrar una lesión. Un grupo de secuaces puede progresar y cambiar las posibilidades de la banda. Lo que consigues durante la exploración también influye en las decisiones de compra.
Ahora imagina que uno de tus guerreros sobrevive a dos partidas desastrosas, consigue una mejora y protagoniza una jugada que nadie esperaba. Es bastante probable que a partir de ahí deje de ser «la mini del fondo».
Eso es lo que buscas en una campaña narrativa: continuidad. No hace falta escribir varias páginas de trasfondo antes de empezar. Puedes darle un nombre al grupo y dejar que las partidas decidan quién acaba siendo importante.
Cómo crear tu primera banda
La creación clásica de una banda parte de un presupuesto de 500 coronas de oro, con el que reclutas guerreros y compras su equipo. Cada lista establece qué miembros puedes incluir y cuáles son sus límites.
El reglamento distingue entre Héroes y Secuaces. No todos se desarrollan de la misma manera, y tampoco conviene asumir que cualquier integrante puede utilizar cualquier objeto.
Además de escoger combatientes, debes registrar nombres, equipo y experiencia en la hoja de banda. Esa hoja se convierte en tu referencia durante la campaña.
Mi recomendación sería preparar la lista antes de comprar las miniaturas. Así puedes revisar si la banda encaja con lo que quieres jugar y si ya tienes modelos que sirvan para representarla.
No necesitas empezar con la combinación más complicada de encontrar. Necesitas un grupo legal, comprensible y que te apetezca seguir utilizando.
Qué banda de Mordheim elegir para empezar
Entre las bandas del reglamento clásico encontrarás mercenarios humanos, Cazadores de Brujas, Hermanas de Sigmar, Skaven, Poseídos y No Muertos. A eso se suma mucho material publicado posteriormente.
El catálogo comunitario es enorme, pero yo no empezaría intentando explorar todas las opciones. Elegir una banda del núcleo original facilita que el grupo encuentre sus reglas y sepa qué esperar.
Broheim clasifica las bandas según su procedencia. Eso permite distinguir el material oficial histórico de otras publicaciones y propuestas comunitarias. Conviene revisar esa clasificación en lugar de asumir que todo lo que aparece en el archivo tiene el mismo origen o nivel de aceptación.
Después manda la estética. Si te entusiasma una banda, vas a disfrutar más buscando piezas, montándola y pintándola. No dejaría esa parte en segundo plano por una recomendación sobre cuál resulta más fuerte.
Qué necesitas para jugar Mordheim hoy
La lista básica es bastante asumible: reglas, miniaturas, una hoja de banda, dados, un medidor y una mesa con terreno.
La parte que conviene resolver primero es con quién vas a jugar. Mordheim tiene una larga vida comunitaria, así que dos grupos pueden utilizar acuerdos distintos sobre suplementos, bandas o reglas de casa.
Antes de comprar, pregunta qué versión del material utilizan y qué aceptan para una primera campaña. Eso evita construir una banda alrededor de un suplemento que después nadie quiere incorporar.
Yo intentaría localizar un grupo aunque tu idea sea empezar con un amigo. Puede que os presten terreno, os enseñen el juego o simplemente os orienten con las primeras listas. En nuestra guía sobre cómo encontrar un club de wargames tienes una forma sencilla de buscar y escribir ese primer mensaje.

Dónde encontrar las reglas de Mordheim
Uno de los recursos más útiles es Broheim. Su archivo reúne reglamentos, erratas, escenarios y suplementos. Al consultar las reglas, presta atención a la versión y a las correcciones incorporadas.
Otra opción es The New Mordheimer, que organiza material del juego en una web navegable. Puede resultar más cómodo para buscar una regla concreta sin recorrer un documento entero.
Ambos son proyectos comunitarios. No deben confundirse con una nueva edición oficial de Games Workshop.
Mi consejo es escoger una referencia común para todo el grupo y mantenerla durante la campaña. Si cada persona consulta una versión distinta sin saberlo, acabaréis discutiendo sobre frases que no aparecen igual en vuestros documentos.
Dónde conseguir miniaturas para Mordheim
Lo primero es separar dos objetivos: jugar Mordheim y coleccionar su gama original.
Si te interesa la colección histórica, buscarás modelos, cajas y libros antiguos. Su disponibilidad dependerá del mercado de segunda mano y del material concreto.
Para jugar, puedes plantear una banda con miniaturas y conversiones que tu grupo acepte. Broheim incluso mantiene referencias a fabricantes alternativos, una muestra de cómo la comunidad ha desarrollado opciones más allá de la colección original.
Yo empezaría revisando lo que ya tienes. Quizá una caja de humanos de fantasía, varias figuras de no muertos o algunas piezas sobrantes permitan preparar algo coherente sin una compra enorme.
Antes de montar, acordad escala, peanas y cómo representar el equipo. Una conversión puede ser espectacular y seguir necesitando una explicación clara de qué lleva el personaje.
Para unir piezas de distintas procedencias, viene bien repasar el montaje de miniaturas paso a paso. En una banda pequeña, dedicar tiempo a las uniones y a las líneas de molde se nota bastante después de pintar.
La escenografía es una parte enorme de Mordheim
Mordheim invita a construir calles, fachadas destruidas, balcones, escaleras y pasarelas. El escenario básico ya propone un tablero con edificios en ruinas, torres y elementos similares.
Pero una mesa bonita también tiene que ser cómoda. Deja lugares donde colocar las peanas, accesos comprensibles a los pisos y suficiente espacio para mover las miniaturas sin derribar media ciudad.
Para empezar, haría unas pocas piezas modulares en lugar de una ciudad fija enorme. Puedes jugar antes, cambiar la distribución y ampliar cuando descubras qué necesita tu grupo.
Y no dedicaría el mismo tiempo a cada ladrillo. Cuando toque pintar muchas paredes y vigas, nuestra guía para pintar escenografía con overbrush, pincel seco y lavados te puede ayudar a terminar el conjunto sin quedarte atrapado en la tercera ventana.
Cómo preparar una primera campaña sin complicarla demasiado
Yo empezaría con una campaña corta, unas bandas acordadas y pocos suplementos.
Antes de jugar, dejad claro qué reglas utilizáis, cómo gestionaréis las dudas y qué ocurrirá si alguien no puede asistir. No es la parte más emocionante, pero evita problemas después.
Las primeras partidas deberían servir para aprender. Una vez que todo el mundo entienda el flujo, podéis prestar más atención al desarrollo de los personajes y a las decisiones entre encuentros.
También reservaría un rato al terminar para resolver la secuencia de campaña juntos. Así se revisan las tiradas, se actualizan las hojas y nadie tiene que reconstruir una semana después qué le ocurrió a un héroe.
No busques que la primera campaña sea legendaria desde el principio. Busca que el grupo quiera jugar la siguiente partida.
Black Death City: otra ciudad en ruinas, pero otro juego
Black Death City es un proyecto independiente de escaramuzas narrativas ambientado en una ciudad devastada por la peste. Su propuesta permite utilizar miniaturas de distintas procedencias en lugar de exigir una gama concreta.
Está creado por Sam Pearson, antiguo diseñador de Games Workshop. La cercanía temática con Mordheim resulta evidente, pero eso no lo convierte en una secuela oficial ni en un nuevo reglamento para el juego clásico.
Conviene separar ambas cosas: jugar Black Death City es probar otro sistema. Puede interesarte por motivos parecidos, pero tiene sus propias reglas y su propio desarrollo.
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En qué estado se encuentra Black Death City
A fecha de revisión, el juego está en playtest. La web oficial registra el lanzamiento de la versión 1.00 el 6 de septiembre de 2026 y la actualización 1.03 el 12 de octubre.
Puedes solicitar las reglas gratuitas introduciendo tu correo. El registro también te incorpora a la lista de novedades. Además, hay hojas de banda, tarjetas de combatiente y una referencia imprimible.
Esto tiene una ventaja clara: puedes probar el sistema y aportar comentarios durante su desarrollo. También exige aceptar que el documento puede cambiar.
No empezaría una compra grande únicamente por una configuración del playtest. Primero jugaría con modelos disponibles y comprobaría si disfruto la experiencia.
Qué ofrece y qué conviene no dar por hecho
Las pruebas publicadas de Black Death City describen activaciones alternas, combatientes con acciones propias y un combate cuerpo a cuerpo con decisiones de ataque y defensa para ambos jugadores.
También presentan cuatro facciones iniciales: Guild Mercenaries, Death Covens, Verminkin y The Blighted Cloister.
La precaución importante está en la campaña. Las reseñas del playtest publicadas en octubre señalan que ese sistema todavía estaba pendiente. No sería correcto presentarlo como una alternativa con toda la progresión de campaña ya terminada.
Para mí, esa diferencia determina la recomendación. Si quieres empezar ya una campaña de Mordheim, aprende su reglamento. Si quieres experimentar con otro sistema de bandas mientras se desarrolla, Black Death City tiene interés por sí mismo.
No necesitas declarar un ganador para disfrutar de las dos propuestas.

Cómo probar Black Death City sin comprar otra colección
Entraría en la web oficial de Black Death City, solicitaría el documento vigente y prepararía una banda con las miniaturas disponibles.
Después haría una lista sencilla y comprobaría con el rival cómo representa cada figura a su combatiente. Es preferible una banda fácil de identificar a una colección espectacular donde nadie recuerde quién lleva cada arma.
Para la primera partida, me centraría en aprender acciones, combate y escenario. No intentaría juzgar todo el sistema después de una tirada mala ni trasladar automáticamente expectativas de otro reglamento.
La ventaja práctica es experimentar antes de invertir. Si te convence, ya tendrás una razón para convertir personajes específicos o construir nuevas piezas de terreno.
Cómo pintar una banda de Mordheim con personalidad
Una banda pequeña permite individualizar bastante, pero yo mantendría algún elemento común: una paleta limitada, las peanas, un color de ropa o ciertos detalles repetidos.
Después puedes variar las prendas, las armas y los accesorios. Así el grupo tendrá coherencia sin parecer uniformado de pies a cabeza.
También pensaría en qué cuenta cada detalle. Una cuerda, un saco o una linterna pueden reforzar la idea de exploradores. No hace falta llenar todas las miniaturas de objetos hasta que parezcan incapaces de atravesar una puerta.
Para darles ese aspecto de expedición castigada, nuestra guía de óxido, suciedad y desconchones encaja muy bien. Empezaría con un poco de polvo en botas y bajos, metales envejecidos y algunas prendas deterioradas. Siempre puedes añadir más; recuperar lo que has tapado cuesta bastante más.
Un plan de cuatro semanas para empezar
En la primera semana escogería las reglas de referencia, el grupo y la banda. Reduciría las decisiones importantes antes de comprar o montar.
La segunda la dedicaría a preparar la lista y las miniaturas. También pintaría una figura para probar el esquema y decidir qué acabado puedo mantener en toda la banda.
Durante la tercera jugaría un escenario de aprendizaje con suficiente tiempo para consultar dudas. El objetivo sería comprender la secuencia, no demostrar que ya domino el juego.
En la cuarta repetiría y comenzaría una campaña corta. Si también te llama Black Death City, puedes reservar otra sesión para probarlo con su documento actual, manteniendo claras las diferencias entre ambos sistemas.
No pasa nada si tardas más. Una banda terminada y varias partidas disfrutadas valen más que cumplir un calendario que has convertido en otra obligación.
Aprende más sobre todo tipo de wargames
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Errores habituales al empezar Mordheim
El primer error es abrir todos los suplementos a la vez. Empieza con un conjunto de reglas y bandas que el grupo conozca.
El segundo es pensar que necesitas miniaturas originales. Decide si quieres jugar o coleccionar y compra en consecuencia.
El tercero es preparar una mesa difícil de utilizar. Las ruinas deben crear decisiones, no impedir que coloques las figuras.
El cuarto es ignorar los acuerdos del grupo. Las reglas de casa y el material admitido deberían hablarse antes de la primera partida.
Y el último es exigir al playtest de Black Death City que sea un producto terminado. Puedes disfrutarlo y colaborar con comentarios, pero es importante saber en qué etapa se encuentra.
Preguntas frecuentes
Conclusión: no necesitas una caja antigua para empezar tu historia
Mordheim sigue teniendo una propuesta muy fácil de entender: preparar una banda, entrar en una ciudad peligrosa y descubrir quién vuelve lo bastante entero como para intentarlo otra vez.
Para empezar no necesitas perseguir cada miniatura antigua ni estudiar décadas de suplementos. Necesitas escoger unas reglas, acordarlas con tu grupo y preparar una primera expedición.
Black Death City añade otra posibilidad para quienes disfrutan esa fantasía y quieren probar un proyecto en desarrollo. No hace falta confundirlo con Mordheim ni utilizarlo como sustituto obligatorio. Puedes acercarte a cada uno por lo que ofrece.
En Codex Community puedes enseñar tu banda, compartir la escenografía y contar cómo progresa la campaña. Porque construir otra casa destruida puede parecer una decisión cuestionable fuera del hobby, pero aquí entendemos perfectamente que a la ciudad todavía le faltaba una.
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Responsable de la estrategia y ejecución de marketing en Codex, incluyendo gestión de redes sociales, creación de campañas digitales, análisis de métricas y posicionamiento de marca. Mi trabajo se centra en impulsar la visibilidad, generar engagement y apoyar el crecimiento del negocio a través de soluciones creativas y orientadas a resultados.
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